NORTE DE LA SELVA NEGRA

Visitamos este territorio en plena Semana Santa. En Alemania todavía hace fresco en esta temporada y nos encontramos con nieve y frío, sobre todo en la parte más alta de la Selva Negra o Schwarzwald. Llegamos después de visitar la Alsacia, en la vecina Francia, en un combinado perfecto para prácticamente una semana de viaje.

Decidimos viajar en vehículo propio como medio de transporte desde Barcelona, por tanto, cruzamos Francia entera con sus gastos de peaje y gasolina correspondientes, que no son precisamente pocos.

La primera impresión de Alemania es de abundancia. Grandes marcas de coches circulando por las carreteras y así hasta nuestro primer destino de la tarde y sitio de pernocta, Baden-Baden. Una ciudad elegante y señorial, un lugar exclusivo rodeado de montaña verde y con varios balnearios para el culto al cuerpo.

Estuvimos en las termas de Caracalla, aunque las termas de Friedrichsbad, de tipo nudista, son más exclusivas y selectas. Deberíamos haber aprovechado otro día de tranquilidad en esta población, pero al día siguiente iniciábamos nuestra ruta en dirección sur y no había tiempo suficiente. Una lástima.

Iniciamos la mañana por la carretera de la Selva Negra, la B-500, conocida en el idioma alemán inpronunciable como Schwarzwaldhochstraße. Encontramos nieve y diferentes pistas de esquí a pie de carretera, con gente esquiando y tuvimos la oportunidad de ver plataformas de saltos de esquí, impresionante.

Primeramente paramos en Sasbachwalden para conocer esta zona de viñedos donde producen diferentes vinos. Llegué a leer que era uno de los pueblos más bonitos del país, pero tengo ciertas discrepancias. En algunos viñedos se puede degustar vino, ya que, el propietario tiene preparada una zona para sentarse y degustar un buen caldo. Esta es la teoría, debido a que no encontramos ninguna señalización ni camino para acceder a tales ubicaciones y fue una gran decepción. Quizás era mejor preguntar.

Casa en Sasbachwalden

Posteriormente llegamos al lago Mummelsee, que estaba completamente helado de punta a punta. Queríamos dar la vuelta en una media hora al lago caminando pero era misión imposible por riesgo de lesión. Una local resbaló e hizo acto de presencia la ambulancia por una lesión grave, así que cuidado con el hielo. De todas maneras nos gustó el entorno y vimos una tienda con los graciosos relojes de cuco, además de comida local y mucha miel.

Lago Mummelsee

Relojes de cuco

CENTRO DE LA SELVA NEGRA

Con el bonito día de sol hicimos nuestro picnic por el camino y después paramos en Durbach, una pequeña población. Tomamos café y saboreamos nuestra primera tarta Selva Negra (Schwarzwälder Kirschtorte). Ese sabor a cerezas es difícil de explicar, más difícil incluso que pronunciar el nombre de la tarta en el idioma teutón.

Calle en Durbach

Después de reponer fuerzas, llegamos a Gengenbach, un pueblo más grande de parada obligatoria muy ambientado, donde dar un paseo y tomarse una cerveza en la calle principal es la mejor decisión. Sin prisas, observando a la gente hacer y vivir la vida.

Casas en Gengenbach

Para finalizar, la última parada fue en la población de Schiltach, quizás demasiado aburrida pero con algún rincón interesante para fotografiar. El frescor de sus dos ríos invita a tomar algo calentito en alguna terraza o incluso una buena cerveza con tiempo más veraniego.

Paisaje Selva Negra

La gente de la Selva Negra es algo reservada y prudente, por lo menos es lo que hemos conocido. El alemán es su idioma y ya está, poco inglés ofrecen y menos aún el español. Tampoco generalizo, pero nos ha parecido la tónica habitual. Es lo que hay.

Baden-Baden -> Sasbachwalden -> 27 km

Sasbachwalden -> Lago Mummelsee -> 12 km

Lago Mummelsee -> Durbach -> 40 km

Durbach -> Gengenbach -> 17 km

Gengenbach -> Schiltach -> 40 km