UDAIPUR

La ciudad de Udaipur tiene cientos de apodos. La ciudad blanca, la ciudad romántica, la ciudad de los mil lagos… Tonterías turísticas que a los escritores les gusta crear para publicitar las ciudades y que todos acabamos tomando por válidos.

Un día completo en Udaipur permite conocer todos los reclamos más notables. Por la mañana es interesante visitar el alborotado palacio de la Ciudad, a pesar del colapso general por el turismo local indio y extranjero. El interior tiene pasadizos muy estrechos para comunicar las salas formándose largas colas. Hay diferentes tipos de accesos y un pase autoriza a realizar un paseo en barco por el lago Pichola. Seguramente las mejores vistas del conjunto del palacio son obtenidas desde el lago o de la orilla contraria, es donde destaca de forma sublime con unas dimensiones muy grandes.

Dentro de los dominios del palacio hay una cafetería a precios occidentales y varias tiendas a precios desorbitados y hasta un hotel. Después de la visita matinal al recinto, muy cerca, destaca el templo de Jagdish, de tipo hindú y dedicado al mismo dios Vishnu. Como siempre, el templo está recargado de ofrendas y elefantes de mármol a granel. El propio bullicio de radicales religiosos, personas durmiendo en las escaleras o mujeres vendiendo coloridas flores, es el aspecto más interesante, ver la vida pasar de la gente.

Información! Un libro con el título "La vaca sagrada", es un buen acercamiento a la cultura y religión de India. Está en castellano en numerosas tiendas y puede servir de ayuda para entender mínimamente todo el entramado que hay montado en el país. Así vamos a conocer de primera mano la trilogía de dioses más importantes del hinduismo como Brahma, Vishnu y Shiva.
Otra actividad bastante distinguida en Udaipur, aunque también es muy normal en otras ciudades, es contratar un servicio de masaje llamado “ayurveda“. Es el típico masaje de India de tipo medicina tradicional y que por menos de 15 €, tenemos acceso a cualquier masaje del cuerpo por tiempo de hasta 90 minutos. Recordad que la persona que realiza el masaje es del mismo sexo, sólo el diós Brahma sabe si existe la opción de encontrar los servicios del sexo opuesto.

Antes de comer, mi amigo quería conseguir de cualquier modo una placa de matrícula original de un vehículo del Rajasthan de color amarillo, que es para los taxis. Después de varios días preguntando, algunos lugareños indicaron un mercado remoto (Bapu bazar), sólo frecuentado por personas de la ciudad supuestamente y donde había una tienda más o menos clandestina de venta de placas de matrículas. Finalmente después de bregar un buen rato obtuvimos la recompensa del objeto por 400 rupias después de un viaje en un peligroso rickshaw.  

Al atardecer para apreciar una bonita puesta de sol en el lago Pichola, hay que ir al parque Ambrai Ghat. Está en la rivera contrario del palacio de la Ciudad y es el punto de reunión de muchas personas para disfrutar de los últimos rayos de sol del día. Las vistas al hotel Taj Lake Palace y un poco más lejos del palacio de Jagmandir, perduraran para siempre en la memoria. En esta ocasión muchas barcas y barcos con entusiasmados turistas a bordo, buscan la mejor posición para despedir el día. 

Por la noche la mejor de las opciones posibles es buscar un restaurante de calidad en una azotea para divisar la ciudad y todos los monumentos históricos iluminados. Aquí si que el calificativo de ciudad romántica alcanza el máximo poder. Un plan perfecto.

La ciudad tiene varios puntos que pueden ser tenidos en consideración, como por ejemplo un jardín real llamado Saheliyon Ki Bari o los cenotafios de Ahar, entre algunos más. De todas maneras necesitábamos un día de un poco de calma y tranquilidad a nuestro aire sin coger el maldito coche. Estábamos conformes con el plan para este día sin más pretensiones y resultó muy gratificante.