CHIANTIGIANA

Si la principal ciudad de la Toscana es Florencia, la siguiente es Siena. No hay una ciudad con un entorno más medieval que la propia Siena, bien asentada en el centro de la región. Y ciertamente, este núcleo urbano, instalado a poco más de 80 kilómetros de Florencia, no tiene nada que envidiar a las grandes ciudades italianas. A la postre, sería el lugar de alojamiento durante varios días para descubrir así los mayores espacios de toda la Toscana para lograr las fotografías más inigualables.

La carretera local SR-222, apodada y conocida como la ruta del Chianti, o mejor dicho en local Chiantigiana, es el camino habitual y tradicional para entrar al centro de la región y conocer esta pequeña denominación de tierra vinícola.

El vino del Chianti es de prestigio mundial y conocer una finca de producción de este caldo es hacer turismo activo, una formula de viaje excelente. La carretera discurre por pequeñas poblaciones fortificadas, está bien repleta de curvas con colinas ondulantes, viñedos y también olivos, aparecen en todo el paisaje. Aunque la verdadera y típica imagen de la Toscana está en otra ruta, todo hay que decirlo.

Los pueblos más destacados de la ruta son Strada in Chianti, Greve in Chianti, Panzano in Chianti y Castellina in Chianti. Otros pueblos importantes aunque fuera de dicha ruta son Radda in Chianti y Gaiole in Chianti, donde está el castillo de Brolio. En Panzano in Chianti comentan que cocinan la mejor carne de la zona, un bistec generoso y contundente al estilo local conocido y preparado a la fiorentina.

El destino marcado para visitar una hacienda y realizar la cata de vinos y degustación pertinente de embutidos y quesos fue en la población de Montefioralle.

Sin entrar en demasiados detalles, la visita fue excelente entre pasear, comer y beber. A modo de cultura general, para considerar un vino con esta denominación y ser reserva, un 80% de la uva ha de ser de categoría sangiovese, la planta de la uva debe tener 15 años de vida como mínimo, sólo puede haber 5 racimos por planta y posteriormente el vino producido debe estar en barrica 5 años.

Hay diferentes modalidades de Chianti según la zona, pero todos forman parte de la misma denominación. El llamado vinsanto, es otro tipo de vino más dulce parecido a un moscatel y es muy recomendado para el postre como acompañamiento de pastas y dulces. Quien desee más información sobre la visita sólo tiene que decirlo.

SIENA

Ya sobre el mediodía, iniciamos el trayecto hasta Siena para empezar a recorrer sus partes más importantes del casco viejo de tipo amurallado. Con vehículo propio es muy difícil aparcar, y encima todo parquing público es de pago.

Otro serio problema son las pendientes que hay por todo Siena, con la consecuencia de duras caminatas hasta llegar a la parte superior. Un consejo es alojarse fuera de las murallas si vamos en coche y luego para visitar Siena, aparcar en el aparcamiento de S. Caterina, al lado de la puerta Fontebranda. Así hay acceso directo en vertiginosas escaleras mecánicas al centro principal y sin gastar energías. Queda dicho.

La ciudad es otra perla que merece una seria visita. Es suficientemente pequeña para ver lo interesante en poco tiempo, así que tampoco es necesario invertir muchos días en conocerla. Cruzando la puerta Tufi, otra entrada a la ciudad, está la iglesia de Sant’ Agostino, de relevancia local y con interesantes frescos. Muy cerca está la pinacoteca Nazionale, que alberga las mejores pinturas de estilo gótico de Siena.

Una característica diferente de la ciudad es su división en tercios y luego como está compuesta en 17 contradas (barrios) medievales. Cada barrio tiene un nombre común y un símbolo distintivo que aparece en las fachadas normalmente en racholas. Durante todos los días pasamos por siete contradas y observamos los dibujos del delfín, la pantera, la jirafa, el elefante, el águila, el rinoceronte y el caracol. Por si esto fuera poco, vimos además tres fuentes en cada barrio de estos con la estatua de un delfín, un águila y una pantera. Supongo que cada barrio tendrá la fuente con el animal de su símbolo. Todos los barrios compiten entre ellos en el Palio, una carrera de caballos impresionante en la festividad local.

El edificio más notable y distinguido es la catedral, a estas alturas de la película es ya sabido que es el Duomo. El exterior es en color blanco y negro y destaca sobre todo lo demás el suelo del interior.

Un tesoro de 56 fragmentos bien protegido para no desgastarlo al pisar. La catedral contiene frescos, esculturas y vidrieras que harán de la visita una delicia.

En el exterior del Duomo hay una columna y en lo alto la loba que amamantó a Rómulo y Remo. Estas estatuas están por toda Siena. Para entrar hay que comprar una entrada conjunta que permite la visita a los mejores lugares culturales, como son el mismo Duomo, el Baptisterio, la Cripta y el museo dell’ Opera del Duomo.

En el museo dell’ Opera del Duomo encontramos la obra maestra de Siena, la Maestá de Duccio. Imposible hacer una fotografía debido al severo marcaje de los trabajadores. El edificio es muy interesante pero lo es más por el panorama que te ofrece Il Facciatone. En la última planta después de una breve cola, por un pasadizo primero y después de subir 131 empinados escalones, llegamos a la parte superior del muro y obtenemos la vista panorámica más apreciada.

Finalmente y con ganas llegamos a la plaza de Il Campo. De las plazas más bonitas que hemos visto, dicen la más bonita de Italia. Un lugar glorioso, majestuoso y donde cada año y por dos veces, se celebra la espectacular carrera de caballos en Il Palio. Solamente hay que ver algún vídeo por Internet y entender la grandeza de esta fiesta.

Desgranando un poco esta ubicación, la plaza la abordan numerosas calles y es en forma de concha. El pavimento es de color rojizo y se divide en nueve fragmentos para conmemorar el consejo de nueve en el medievo. Hay que tomarse cierto periodo de tiempo para observar la amplitud de la plaza, sus bellos palacios, los comercios, la gente sentada en la plaza y que mejor lugar donde tomarse unos buenos helados italianos.

Destaca el palacio Público (ayuntamiento) y la torre del Mangia, que domina la altura y subiendo 388 escalones  llegas a lo más alto. Por si faltaba algo, en la parte más alta de la plaza tenemos la fuente de Gaia, de estilo renacentista. Simplemente para visitar y no olvidar.

El recorrido continuaría por una serie de plazas locales. Subiendo por calles llenas de comercios e importantes de Siena como son Banchi di Sopra o Banchi di Sotto, llegamos a una pequeña plaza más que interesante, la plaza Tolomei y donde está el Palacio Tolomei. Los Tolomei y valga la redundancia, fueron una familia bancaria con gran poder en la antigüedad. En frente está la iglesia de San Cristoforo y en medio de la plaza otra estatua de la famosa loba. Calles llenas de encanto y vida.

Más adelante aparece la plaza Salimbeni. Tenemos tres importantes palacios que forman hoy día la sede del importante banco Monte dei Paschi di Siena. Lo importante es caminar y relajarse contagiándose del misterio de la ciudad, es la mejor de las decisiones. Importante decir que en esta misma calle Banchi di Sopra, número 22, está el popular caffe Nannini.

Ya agotados del día, los últimos flecos pasaron por la Sinagoga y plaza del Mercato. Un bonito lugar con unas vistas excelentes de la parte trasera del palacio público y de la torre del Mangia. Fin al traslado de una ciudad a otra.