PUSHKAR

El día de hoy tampoco pasaría a ser memorable. Después de abandonar el pésimo hotel, teníamos una visita guiada por los espacios más típicos de Pushkar. Evidentemente el templo de Brahma, el lago de Pushkar y la feria del camello, son ineludibles. Cerca del mediodía, traslado hasta la capital del Rajasthan para alcanzar la ciudad de Jaipur. Ambas ciudades están distanciadas en cerca de 150 kilómetros, en tierras de India significa tres horas de conducción.

Sin alargar demasiado la explicación, el templo dedicado al dios Brahma es una verdadera maravilla, debido también a la religiosidad de las personas que minuto tras minuto pasan al interior. Tiene unos mármoles preciosos y colores muy vivos, que junto con la historia de la religión hindú relacionada con esta deidad, es verdaderamente un templo muy notable.

El siguiente momento era acercarnos al lago sagrado, muy cerca del punto exacto donde según la religión hindú, el cisne lanzo la flor de loto al lago que llevaba en el pico. Aquí todo tipo personas, desde locales hasta extranjeros, realizan las famosas ofrendas, las “pujas”. El ritual o ceremonia es interesante, como no, pero si teóricamente hay que dar una donación voluntaria y en todo momento piden una cantidad exacta de dinero, pues parece ser que todo es un montaje. Es una opinión personal. De todas formas el ambiente es siempre maravilloso.

Una vez al año en la ciudad de Pushkar es celebrada la feria del camello. Por suerte y sin planteamiento previo, coincidimos con estas fechas. Familias nómadas enteras viajan por numerosas ferias para vender ejemplares y la ciudad es un hervidero de personas y comercios. En este caso Pushkar es el referente de estas jornadas aunque hay ferias en otras ciudades del norte de India. Además de camellos, otros animales como los caballos, tiene una zona reservada y hay ejemplares muy valiosos.

JAIPUR

Sobre las cuatro de la tarde estábamos más que instalados en el hotel de la agobiante ciudad de Jaipur. El chófer tiene la brillante idea de decirnos que la ciudad no tiene centro como tal y que prosigue con sus servicios al día siguiente. Pues va a ser que negativo, le indicamos que queremos dar un paseo por los bazares tranquilamente y es lo que hay. Quizás es que esta gran ciudad capital de toda la región es la única del mundo que no tiene un casco viejo o histórico.

Después de 45 minutos en coche, desde luego que es una pasada el tráfico en la ciudad y lo lejos que está el hotel, entramos por una de las puertas a la ciudad y empezamos a recorrer los bazares para comprar algún regalo. Aún así está claro que no es el mejor sitio para ir de compras. Muy aburrido.

Es aquí y después de visitar las ciudades, donde evidentemente realizaría cambios grandes en el recorrido o itinerario. El día siguiente estaba dedicado integramente a visistar Jaipur y los alrededores donde hay monumentos que merecen mucho la pena. Pero para dormir dos noches, está claro que cambiaría de sitio y buscaría un pueblo cerca de la ciudad para mayor tranquilidad y solamente visitarla para los espacios emblemáticos.