BUDAPEST

El apartamento seleccionado para la ocasión es el mejor situado de todos los alojamientos que hemos conocido. Encajado en el mismo conjunto de edificios del café Gerbeaud, histórico en la ciudad y por ende a pocos pasos de la plaza Vorosmarty. Sumado a la gran confortabilidad, es ideal para pernoctar y conocer Budapest prácticamente caminando. El metro está en la misma plaza, poco más queda por añadir. Así que si alguno quiere información que no dude en contactar.

PEST

El itinerario empezó en el parlamento (Orszaghaz) de Budapest, el segundo más grande del mundo y una joya de la arquitectura junto al río Danubio. Indispensable una visita exterior e interior para admirar la grandeza del elemento de poder de Hungría. La plaza del parlamento es la más importante del país, la llamada Kossuth Lajos. Budapest es la unión de la parte de Buda (ciudad alta), la parte de Pest (ciudad baja) y la zona de Obuda (antigua Buda).

En frente del parlamento hay un edificio de la administración, el Ministerio de agricultura, con pequeñas bolas de hierro incrustadas en la pared que hacen referencia a balazos y muertes de la época de revueltas en la ciudad en el levantamiento del 1956 contra el régimen soviético. Justo al lado, en una diminuta plaza con un pequeño puente, hay una estatua de un político mirando al parlamento, de ideología marxista, es el tal Imre Nagy. Interesante.

Otro popular lugar aunque bastante polémico, es la plaza de la Libertad, Szabadsag ter, muy cercana también. Hay dos monumentos nada apreciados por la población local. Una especie de columna con una estrella en la parte superior recuerda a las tropas soviéticas que liberaron a la ciudad de los nazis. Hay que decir que la mayoría de elementos comunistas están marginados en el Memento park.

El otro monumento más reciente y muy controvertido, es una especie de águila que ataca a un arcángel para de alguna manera homenajear a los judíos asesinados en la Segunda Guerra Mundial. Hay un cable de espino, fotografías y maletas. Parece ser que no representa fielmente la realidad porque Hungría colaboró con los nazis en vez de luchar contra este régimen. En la gran plaza hay edificios como la embajada de los Estados Unidos y la antigua bolsa, recientemente en obras para albergar un hotel de lujo y un centro comercial.

Camino de la basílica de San Esteban, otro de los símbolos de la capital, encontramos en el cruce de la calles Oktober y Zrinyi, el simpático policía húngaro del histórico imperio a modo de estatua con barriga prominente. Al frotar la barriga es posible tener buena fortuna y no engordar. Una simple turistada.

La basílica es el edificio religioso más grande de Budapest, y curiosamente tiene la misma altura que el parlamento, 96 metros. Es significativo porque proclama que el poder del país reside en el parlamento y en la iglesia, ningún edificio puede superar tal altura. Otros aspectos destacados es que en el interior de la misma está enterrado un mito nacional de Hungría, el jugador de fútbol Ferenc Puskas, también jugador del Real Madrid C.F. En el interior también aparece la mano derecha del primer rey de Hungría, Esteban I, toda una reliquia. Las mejores vistes de Pest desde un mirador son desde las alturas de una de las torres.

El otro mercado navideño también como siempre tan colorido y vistoso, está en los aledaños de la basílica. Un punto de bullicio importante.

El siguiente destino en el camino es la plaza de Erzsebet, comúnmente conocida como la plaza de Sissi. Dispone de una gran noria y es en honor a la emperatriz Sissi, que aprendió el idioma local y fue muy querida por los habitantes locales.

Y para finalizar el recorrido matutino, acabamos en los aledaños del barrio judío, es el distrito número siete, Erzsebetvaros. Antiguamente estaba asentado el gueto de la ciudad en la ocupación alemana y encontramos la segunda sinagoga más grande del mundo, Dohany Utcai. Está en medidas por detrás de la ciudad de Nueva York y después del empacho de sinagogas en la visita a Praga, preferimos no entrar, aunque obviamente es grande, de un bonito color y hasta tiene un cementerio.

Todo este barrio en la actualidad tiene mucha vida, con restaurantes a muy buenos precios y con los bares en ruina, una tendencia novedosa para tomar copas.

Vorosmarty ter es la plaza por excelencia de la parte de Pest, en el barrio o distrito número cinco, el centro en el sentido estricto de la palabra, zona de Belvaros y Lipotvaros. Aquí mismo está instalada la navidad con paradas de madera de artesanía, comida y dulces. El gran árbol, luces y adornos navideños, saludan a todo visitante. El olor a vino caliente y a la masa de los dulces, impregna toda la plaza.

Desde esta ubicación empieza la calle comercial de Vaci Utca, típica calle amplia con agradables restaurantes y comercios de todo tipo. Muy placentero de recorrer teniendo como objetivo acabar en el mercado central de la ciudad.

Este lugar es bastante turístico pero frecuentado también por locales para realizar las compres diarias. Un mercado bastante colorido con puestos de alimentación en la primera planta y restaurantes y comercios de venta de productos relacionados con Hungría en la segunda planta. El pimiento es elemento más característico de la comida húngara. El “paprika” no falta en ninguna cocina del país y hay platos indispensable para degustar como el “pollo a la paprika”.

En esta parte de la ciudad aparece uno de los puentes más bonitos para cruzar el río Danubio, el puente de la Libertad. En la otra parte de las aguas, hay varios puntos a tener un poco en consideración, el balneario Gellert, la iglesia rupestre en la Roca y la colina de Gellert.

Con el invierno a las cuatro de la noche es oscuro. Eso si, toda la parte de Buda iluminada es una maravilla, una perspectiva para el recuerdo. Primeramente caminamos por la avenida principal que va paralela al río, donde hay posibilidad de contratar todo tipo de cruceros, y más adelante cambia de nombre para iniciar un paso peatonal, es el apodado Dunakorzo. Sobran palabras para definir tanta riqueza patrimonial y con los puentes iluminados, donde sobresale el puente de las Cadenas, custodiado por dos leones a cada lado.

El camino esta repleto de pequeñas estatuas para el entretenimiento y la más famosa es la “princesita de Budapest” o “el duende”. No tiene pérdida y es un bonito final para acabar la jornada volviendo por los márgenes del Danubio. Aunque a pesar del frío y de la nieve, fuimos capaces de caminar por el puente de las Cadenas para ver todo brillante y resplandeciente.