Una jornada de nuevo por el centro del país, sin demasiados kilómetros en términos generales, más o menos unos 150, aún así, hay que invertir tres horas en total debido a que circulamos por vías poco rápidas.

La cita queda pendiente con el monasterio de Dryanovo, muy sencillo y encima con el puente característico en obras restando belleza. El camino continúa hacia una pequeña ciudad de interior como es Tryavna, de las más populares del país. Finalmente para pernoctar y continuar por la matinal del día siguiente, la última parada, la ciudad de Veliko Tarnovo.  

Por una carretera insignificante, solitaria, en ruta hacia el último destino, nos acompañó durante unos segundos un ciervo hembra corriendo delante del vehículo por el asfalto. Y todavía habría otra ocasión más impactante y bonita aún en un futuro similar. En Bulgaria la fauna abunda, tiene unos bosques muy espesos en determinados lugares. Hemos encontrado ciervos, serpientes, tritones y todo en lugares habituales, en medio de los pasos de personas.


MONASTERIO DE DRYANOVO

El monasterio de Dryanovo no es una parada obligatoria. Pero en algún sitio hay que detenerse para alcanzar las metas de la jornada. Tiene una historia relacionada con la revolución contra el Imperio otomano, poco más a nivel de arquitectura. Era lugar secreto de reuniones clandestinas donde el líder era el conocido Vasil Levski en el levantamiento de 1876, esta fecha, está por toda Bulgaria en diferentes monumentos a pie de carretera. El monasterio sufrió varios ataques de incendios y por tanto restauraciones durante varias ocasiones.

Si tenemos hambre, el monasterio dispone de restaurante. Si hay ganas de visitar alguna cueva, tenemos Bacho Kiro, accesible desde un sendero. Tanto aquí como en otros lugares, hay que pagar un precio simbólico de aparcamiento de dos levas. Económico.

TRYAVNA

La ciudad de Tryavna es famosa por el casco antiguo, con casas tradicionales con tejados de losas de piedra y talleres de artesanos. Es así porque en siglos pasados la artesanía era mayormente el sustento de los habitantes.

Durante el recorrido a pie por la ciudad, es recomendable observar algunas casas destacadas como la casa Raikov, Daskalov, etc… bonitas mansiones antiguas. Ahora bien, la parte más excepcional es donde está la torre del Reloj y el puente antiguo sobre el río. Un conjunto precioso.

El edificio Shkoloto, con acceso desde la plaza principal, es primordial también, por el patio de adoquines y porque era la antigua casa escuela.

Por desgracia, es aquí donde debemos resignarnos con la peor comida en una “mehana” búlgara. No podemos recomendar la taverna Old house. Un desastre de servicio y comida sin sabor. Siempre en todo viaje deber haber un día desastroso en cuanto a gastronomía. A la noche todo quedaba solucionado.


El centro principal de Bulgaria, hacia el sur de Tryavna, incluye muchos sitios destacados, que conste que tampoco quedan muy cerca, hora y media a Kazanlak coronando el paso del Shipka. Pero por motivos logísticos, por ir en ruta hacia el norte, dejamos en el tintero tales ubicaciones para la vuelta desde el mar Negro camino ya de Sofía nuevamente.


VELIKO TARNOVO – ВЕЛИКО ТЪРНОВО

Llegamos a una de las ciudades principales y grandes más bonitas de Bulgaria, no hay duda por muchos motivos. Es prácticamente de noche y decidimos alojarnos en el hotel Studio, con una terraza con vistas privilegiadas a la fortaleza de Tsarevets. Con la oscuridad del cielo, está iluminada y por tanto es preciosa para la vista. Al día siguiente centraremos la matinal en la fortaleza al completo. De forma casual, es el último jueves del mes y por tanto la entrada es gratuita. Unas levas para el bolsillo.

La ciudad está encajada en meandros que forma el serpenteante río Yantra. Así quedan definidos el centro principal y diferentes barrios como el mismo Asenova, debajo de la fortificación principal. Es un barrio tranquilo con bastantes iglesias.

La cena, tras sugerencias locales, la trasladamos a Shtastliveca, localizada en la avenida principal de tipo comercial. Genial comida en un restaurante con unas cristaleras con vistas al río Yantra y al mismo monumento Asenevtsi. Incluso los colores blanco, verde y rojo de la bandera de Bulgaria, están iluminados en un margen. Obviamente desde este punto, la perspectiva de las casas del casco viejo son muy vistosas, al borde del acantilado.

Otra zona a valorar en el centro de Veliko Tarnovo, sensiblemente por encima del casco antiguo, es el barrio antiguo de Varusha y la parte de Samovodska Charsiya. Actualmente, existen calles adoquinadas con tiendas de artesanía más que nada con recuerdos locales y generales del país. Antiguamente era más bien como un bazar.