EL RESORT

El viaje al país caribeño, es con el típico mayorista que ofrece en el resort una breve reunión al día siguiente de la llegada al hotel. Aquí explica las mejores excursiones disponibles y los días de las mismas. Con los deberes hechos desde casa, sólo queda contratarla.

En este tipo de viajes creo también se pueden realizar las excursiones por libre, de todas maneras, es más seguro aunque un poco más caro hacerlo con el mayorista. Yo me centraría en viajar nueve días completos y realizar tres o cuatro excursiones y el resto del tiempo simplemente aprovechar el alojamiento.

En cuanto al resort, poco más se puede decir. Grandes instalaciones con piscina y playa privada donde degustar siempre una buena bebida. Enormes restaurantes abiertos a todas horas del día con mucha variedad de alimentos. Un trato siempre cordial y agradable de cualquier empleado. En definitiva todo lo necesario para únicamente preocuparse de disfrutar de la manera que cada cliente desee. Sólo hay que tener cuidado del estomago que antes o después, por el tipo de agua al cocinar, puede sentar verdaderamente mal.

ALTOS DE CHAVÓN

La primera excursión que contratamos, a la postre, sería un día inolvidable con detalles que aún perduran en la memoria. Con un guía divertido y tampoco demasiada gente, pasamos por la localidad de Higüey para ver su basílica y el centro urbano rápidamente. Paramos en un establecimiento para comprar el típico regalo turístico de la isla como es la piedra de ámbar. Muy vistosa. Hay que tener cuidado al comprar productos que sean en tiendas garantizadas, recomendadas o conocidas, a pesar del precio y no ser estafados y encontrarnos con una sorpresa en el destino de vuelta.

Por ejemplo, comprar puros y que los inferiores de la caja sean falsos. Comprar piedra de ámbar sin certificado de autenticidad. Comprar figuras de aparentemente buen material y en realidad es yeso. Comprar alguna madera infectada de algún bicho y en casa ver desaparecer los muebles.

El primer punto interesante de la jornada es Altos de Chavón. Un lugar típicamente Mediterráneo situado en lo alto del río Chavón donde observar por ejemplo un bonito anfiteatro, una iglesia y ver a mujeres bailando recibiendo a los viajeros. Muy interesante pasear por este lugar tan pintoresco y cultural con la imagen del río de fondo.

ISLA SAONA

El siguiente punto del día era llegar hasta playa Bayahibe para coger unas lanchas rápidas y navegar rápido hasta la isla Saona. Aquí espera una buena comida y luego tiempo para descubrir la playa con la típica palmera tocando el agua.

Recuerdo que de camino a las lanchas pasamos por el aeropuerto privado de la Romana, donde aterrizan famosos de primer orden que tienen sus fincas por la zona.

Notar el frescor del aire y del agua en un lugar maravilloso es algo que hay que hacer en Punta Cana. En medio del camino se para en unas piscinas naturales donde se toca fondo, para tomar un poco de la bebida por antonomasia del país como es el ron y tocar incluso estrellas de mar. A veces hay que dejarse llevar un poco por este tipo de excursiones tan planificadas. Isla Saona o Isla Catalina merecen estar en el itinerario.

La vuelta se hace en catamarán donde hay fiesta a bordo con música y buena fruta fresca donde la bebida no falta. Si señor, una excursión en toda regla. El guía paró en una carretera para comprar queso de producción artesanal y darlo a probar, compramos cerveza en un bar y esos momentos pues en un sitio remoto, son los que hacen que merezca la pena el viaje. Así de simple.

El día resultó agradable, pudimos ver a la gente en su día a día por Higüey o playa Bayahibe en sus que haceres diarios. Visitamos un bonito enclave como es Altos de Chavón con una vistas tremendas del río que da nombre al emplazamiento. Y ya para bordarlo, disfrutamos de una playa paradisíaca en la isla Saona navegando tanto en una lancha rápida a todo gas, como lentamente en un catamarán a modo de fiesta a bordo.