ALGARVE

LAGOS

La ciudad de Lagos es posiblemente la más indicada para mezclarse entre locales y foráneos, evidentemente es muy turística. Es la más interesante para el viajero y con una serie de puntos relevantes destacados que son de visita obligada por esta porción de tierra.

Primeramente hay que hablar de un faro y unos acantilados que quitan el sentido en el denominado como Ponta da Piedade. Un espacio único donde obtener imágenes espectaculares del mar abierto o de la abrupta y escarpada costa. Descender a través de escaleras al mismo mar o simplemente pasear por los senderos de los acantilados es ideal. Aunque cuidado con el viento y con actitudes peligrosas no tengamos un percance irreparable. Es aquí mismo donde en condiciones óptimas de oleaje, parten diferentes barcas para realizar una magnífica travesía por la costa hasta Lagos.

Por otra parte, las dos playas más concurridas y de renombre están a pocos pasos, en este caso la playa Camilo y playa Dona Ana obedecen a ese lugar idílico que todo el mundo busca en el Algarve. Las rocas solitarias en el agua en la misma playa son seña de identidad de toda la costa portuguesa. Es indiferente bajar a la misma arena o divisar la playa desde las alturas, el paisaje con un día abierto es brutal con tanta tonalidad de colores.

Lagos tiene un puerto deportivo, un paseo marítimo entretenido y un centro de calles peatonales con plazas plagadas de bares, restaurantes con terrazas y todo tipo de tiendas. Está todo muy animado sinceramente y tiene mucho volumen de personas, es un no parar.

Así que con todo esto, existe la alternativa de caminar por todos estos sitios saliendo por ejemplo desde Lagos y volver después de alcanzar el faro y todas las playas de la costa. Es una buena experiencia de seis kilómetros aproximadamente de recorrido aparentemente de poca dificultad.

Otra alternativa más cómoda, es contratar un paseo en barca desde el mismo paseo marítimo de Lagos para obtener otra perspectiva de todos estos puntos mencionados. La experiencia merece mucho la pena para conocer particularidades de los acantilados con formaciones rocosas curiosas, ver playas o hasta entrar en grutas y cuevas. De la mano del barquero, visualizaremos un submarino, un elefante, un mamut, un gorila y mucho más en las rocas o paredes de los acantilados. Puro placer Atlántico.

SAGRES Y CABO DE SAN VICENTE

Continuando con la programación del día, en este caso recorrido hacia el oeste para llegar al extremo de la península Ibérica, evidentemente una ubicación importante. Sólo queda el océano Atlántico por delante hasta América y las islas Azores de por medio, propiedad de Portugal también. Para llegar, la autopista desaparece y desde Lagos es una carretera tipo nacional de un único carril bastante lenta y mucho más al encontrar algún que otro dominguero.

Sagres no es una población demasiado bonita, pero dispone de acantilados exuberantes y de la fortaleza de Sagres. Un castillo o fuerte en una posición elevada dominando el territorio y con un fuerte viento que enfada al océano y agrada a los surfistas. El panorama es impresionante desde el interior y por suerte es día de visita libre y gratuita.

El otro punto obligatorio es el cabo de San Vicente, donde hay un faro protegiendo a los navegantes y es el punto final de la tierra firme. No hay que esperar grandes instalaciones turísticas, ahora bien, el paisaje es simplemente excelente, un mirador de vanguardia.

Tanto por este lugar como por todo el Algarve, hay mucha gente circulando con auto caravana o furgoneta, y mucha gente encuentra puntos para pernoctar verdaderamente interesantes. Dormir en este lugar de la geografía es una gran oportunidad para ver una increíble puesta de sol y levantarse con el océano Atlántico justo por delante.

Hay también alguna que otra playa como Beliche o Tonel para relajarse un rato en el tramo de tierra desde Sagres hasta el faro de San Vicente.

FERRAGUDO

Queda tiempo suficiente para volver al alojamiento, descansar un rato y salir por la tarde para ver marchar el sol y cenar de manera estupenda. El día no es duro en cuanto a distancias en vehículo, así que hay que aprovechar el buen tiempo y los días con intensidad sin un cansancio alto por conducir.

Ferragudo también pertenece a Lagoa, sitio del alojamiento, así que en un breve paseo en coche estamos ya listos para conocer este pequeño lugar. Este rincón tiene una pequeña ría que forma el río Arade y está en frente de Portimao, una ciudad importante del Algarve. Así que con estos detalles, queda patente que hay buena gastronomía con restaurantes de calidad a la orilla del agua.

El pueblo en general es tranquilo, con calles estrechas con poco orden en general y de color blanco inmaculado. Muy vistosas y bonitas, por cierto. Es posible llegar a un mirador donde hay una iglesia con vistas agradables e incluso es visible el castillo. En esta zona hay estacionadas auto caravanas y furgonetas en un punto estratégico para el descanso.

En definitiva, al pasear por la orilla marítima hay restaurantes donde saborear el mejor pescado o la tradicional cataplana, un guiso de pescado o marisco para perder el norte. Encontraremos barcas paradas, útiles de pesca y cocineros en las barbacoas preparando la comida.

Por el interior al perderse por calles descubrimos recovecos solitarios y bonitos donde tomar una buena fotografía. Cualquier restaurante es de prestigio aunque alguno es más famoso que otro. Seguid vuestra intuición para cenar en condiciones.

Una buena manera de acabar el día, ¿no?.