DATOS BÁSICOS

El viaje a Suiza se ha hecho esperar pero ha merecido ampliamente la pena, y eso que solo hemos estado por sus tierras durante cinco días. Disponía de guías, diferentes itinerarios y hasta recorridos, pero por un motivo o por otro, siempre descartaba viajar a este gran país.

La logística finalmente consistió en viajar al aeropuerto de Ginebra tanto ida como vuelta y alquilar un vehículo con una compañía de renombre con viñeta incluida para la autopista. Para dormir optamos por reservar una casa con dueño viviendo a un barato precio y con comodidades en un punto fijo más o menos centralizado.

Optamos por alojarnos en la población de Uebeschi, a tan solo diez kilómetros de la ciudad de Thun. Una zona diseminada de casas rodeada de verde y abrigados por los picos del Stockhorn. Un emplazamiento y entorno ideal para hacer jornadas sin matar el coche en la carretera. En cinco días de viaje aunque básicamente cuatro en tiempo real, hemos apreciado ciudades, pueblos, villas, gargantas, cascadas, lagos, montañas, valles, nieve, glaciares… El objetivo del viaje principalmente era divisar el pico Cervino o Matterhorn, y gracias al clima, regresamos con esa perspectiva grabada en la memoria. Con un total de 850 km por tierras suizas, volvemos con la impresión de haber visitado un gran país y al que volveremos porque alberga una calidad de vida sensacional y dispone aún de más lugares naturales por visitar.

VALLE DEL QUESO

Con nuestro pequeño pero equipado coche de gasolina, y evidentemente con bebé a bordo, iniciamos el camino hacia el alojamiento. Antes pararíamos en la población de Gruyeres, sobradamente conocida por su duro queso y su gastronomía a modo de “fondue” y “raclette”.  Aquí empezamos a vislumbrar el entorno conocido de Suiza con valles, montañas, vacas por todas partes y un color verde gracias a la posición geográfica del país y sus precipitaciones frecuentes.

Esta pequeña población de tipo fortificado y elevada en altitud, es un claro ejemplo de villa medieval con un gran castillo y calles empedradas. Por todo el territorio hay visitas a fábricas donde se produce el queso Gruyere. La ciudad de Bulle es la más importante en esta parte y región  quesera de Suiza.

Este día estaba gris y algo lluvioso. Por suerte este país de variedades permite visitar otras alternativas en caso de mal tiempo a la principal atracción turística, que suele ser la alta montaña alpina con picos que superan claramente los 4.000 metros de altura. Estábamos a expensas de mejoras en este aspecto para conseguir lograr nuestro objetivo.

Aeropuerto de Ginebra -> Gruyeres -> 120 km

Gruyeres -> Uebeschi -> 100 km