VARANASI Y EL GANGES

Todo camino por el norte de India, puede perfectamente empezar o acabar por la ciudad de Varanasi, también conocida como Benarés. Tanto peregrinos como turistas acuden para congregarse en un lugar testimonio de la muerte de cientos de personas. Un territorio especial para la religión hindú especialmente y situada a orillas de las aguas sagradas del río Ganges. Este excepcional río, nace en el Himalaya occidental y después de un largo trayecto alcanza la ciudad de Varanasi, con una polución desmesurada fruto de muchos factores.

Esta ciudad es tradicional por disponer más de cien ghats de acceso al río Ganges, pasos sagrados con escaleras para realizar diferentes tipos de rituales o ceremonias en las inmediaciones del río. Y quizás, la parte más importante y que proporciona a Varanasi un carácter especial, es que contiene dos ghats para incinerar cadáveres.

Después de descansar un poco tras el viaje en tren, iniciamos un recorrido con la persona que contratamos todos los servicios por India, momento especial para indicar todos los problemas acontecidos durante el viaje. Acompañada de un guía local de buena casta, estábamos todos con ganas de descubrir esta gran ciudad en posiblemente uno de los momentos más fascinantes del viaje.

En cuanto al recorrido por las calles de la ciudad, un destino muy importante para los hinduistas, es el templo Dorado conocido como Kashi Vishwanath. Este santuario está dedicado al diós Shiva, uno de los más importantes de la religión hindú. Para un extranjero es prácticamente imposible entrar al templo y hay unas colas enormes que realizan los peregrinos para adorar a la deidad.

El recorrido por el laberinto de calles continua contemplando la vida cotidiana y cualquier templo y puntos de interés más importantes. El objetivo principal es llegar hasta el crematorio principal, el llamado ghat de Manikarnika.

 

Todo tipo de combustible para la incineración a modo de maderas aparecen amontonadas a espera de ser utilizados. Todo el proceso de incineración tiene de alguna manera un protocolo bastante curioso y debe ser explicado por un guía. El calor fruto del fuego y el humo es bastante asfixiante, así que mejor taparse la boca con algún pañuelo. El otro ghat de incineración mucho más humilde y reducido en tamaño es el de Harischandra. Hay todo un negocio alrededor de las cremaciones.

Información! En cierta medida, personalmente, el proceso de la cremación no impresiona demasiado, la muerte forma parte de la vida e incluso cualquier persona de occidente ha vivido una incineración de un familiar en un tanatorio. Evidentemente es curioso de ver en plena vía pública y sobretodo divisar todo el ritual, pero nada más. Aquí la vida y la muerte es analizada de forma natural.
Un paseo por las orillas del río Ganges (Ganga) caminando por los ghats es visita obligada, aunque una mejor opción, es reservar un trayecto en barco para ver amanecer y observar como despierta la ciudad. No hay desperdicio posible contemplando todos los ghats, que hay de todo tipo y función con edificios históricos. Sigue siendo peculiar como la religión puede afectar tanto a las personas con unas acciones que verdaderamente sorprenden al más experimentado entre baños, ofrendas, cortes de pelo y mucho más, es impactante.

Como es normal, en esta franja horaria de tiempo, el río Ganges es como la hora punta en cualquier ciudad del mundo, toda persona realiza la misma función. De verdad, es una experiencia única.

El interesante paseo seguiría por puntos que no pueden pasar desapercibidos, el Kathwala temple o templo de Nepal, muy antiguo, de bella factura y en una bonita posición con mirador hacia el río.

El ghat Dashashwamedha tampoco puede faltar en el itinerario, es el más importante y donde a última y primera hora del día hay actos de ofrendas con fuego un poco aburridos bajo mi punto de vista. Son las conocidas “puja”. En el último ghat que visitamos en dirección contraria al fluir del río, el Ganga Mahal ghat, también hay ceremonias de ese tipo. Este lugar también puede ser el punto inicial del paseo por el río en barco a motor o a remos.

La madre de Teresa de Calcuta fundó una casa de acogida con una función social donde hay personas instaladas separadas por genero y con problemas sociales, discapacidades o hasta enfermedades. Una gran labor y muy interesante de visitar, aunque hay que pedir permiso dado que el recinto está cerrado por seguridad. La dirección mejor preguntar a un local de confianza.

Información! Después de varios días en India, quedaba claro que ya estábamos bastante inmunizados de todas las grandes particularidades del país. Así que el llegar a una ciudad como Varanasi no fue tan impactante como aparecer allí solamente después de aterrizar en el gran país. Es como si el día a día hubiera sido un entrenamiento para llegar al clímax final en una ciudad tan sagrada e importante.
Así que todo el resto de tiempo libre puede ser dedicado a caminar y caminar por la ciudad, donde vamos a encontrar siempre alguna imagen sorprendente. Quizás probar la bebida local “lassi” a base de yogur o tal vez comprar alguna seda, tan típica de toda la región, forma parte del itinerario habitual. Muy cerca de Benarés, hay una cita con Sarnath, una de las cuatro ciudades santa para el budismo, pero eso queda para otra oportunidad.

El viaje por India finalizaba en esta ciudad. Solamente quedaba un vuelo corto a la capital Delhi, y regreso deseado a casa. ¿Un gran recorrido, no?.