STEIN AM RHEIN

Viajar en solitario es perfecto para tener una total independencia. Una gran experiencia debido a que ha sido el primer viaje de estas características y por tanto el crecimiento viajero continua mejorando.

El día anterior fue largo en distancias recorridas y la jornada venidera similar incluso llegando a tierras alemanas de la Selva Negra. No es poca broma.

Primeramente, a primera hora de la mañana, la visita esperaba a un pueblo precioso, típico de esta zona del mapa y más que conocido como es Stein am Rhein. Si el día anterior las coordenadas estaban por el cantón de Vaud y de Lucerna, en el sur y centro del país, ahora estaba en el norte y cantón de Schaffhausen tocando el cantón de Turgovia.

En este caso, en el pueblo, hay numerosos aparcamientos para aparcar de pago, pero la visita tampoco debería acaparar muchas horas. El centro como tal está cruzando el puente y lógicamente el río Rin, al principio no encontraba la parte más especial.

La opción más simple es pasear por la calle principal, que depende de la entrada a la parte antigua tiene un nombre u otro, pero definitivamente en el medio está el ayuntamiento y plaza principal. Si, es la Rathausplatz con otra fuente estilo suizo llamada Marktbrunnen. Qué decir de las fachadas con soberbios frescos, entramados de madera, tiendas de pasteles, artesanía local… una pasada. Un paseo por el puente Rheinbrucke y por el cauce del río tan tranquilamente acabará con la saciedad.

Pero si de alguna manera queremos tener la mejor imagen de tipo panorámico de todo el conjunto del pueblo es subir al castillo de Hohenklingen y por la carretera hay unos miradores que quitan el sentido. Sensacional. El castillo no tiene demasiado misterio y desde arriba las vistas no mejoran las de la carretera. Avisados.


Alerta! Los idiomas en Suiza es increíble. El más tonto habla cuatro idiomas. Por el sur y dependiendo del cantón, el francés e italiano es habitual. Ya más al centro y norte el alemán se impone claramante. El inglés está la orden del día. ¿Qué pasa en España?. Verdadera envidia.

CASCADAS DE SCHAFFHAUSEN

El siguiente destino que va de la mano lógicamente son las cascadas de Schaffhausen o del Rin. El trayecto es breve y el camino muy agradable. Primeramente la ciudad de Schaffhausen sorprende con una especie de fortaleza tipo castillo en una colina que es una maravilla. Más adelante, ya en el pueblo de Neuhausen am Rheinfall, es donde está la fuerza del agua.

Después de seguir las indicaciones, por momentos dudosas, quizás es mejor aparcar en al parquing número uno donde tendremos una vista frontal. Luego andar hasta las cascadas e incluso cruzar otro puente para luego ir al otro lado de las cascadas, parece complicado pero es fácil.

Sin entrar en detalles técnicos de las cascadas, cataratas, salto de agua… son las mayores del continente y digamos que la visita pues tiene varias partes dependiendo del tiempo, gustos y época del año en visitar.

Mirando de frente las cascadas, en el margen izquierdo hay miradores excelentes. Siguiendo el camino por el camino mencionado, hay un puente para cruzar caminando y en ese margen derecho hay otros miradores seguramente más potente debido a que el agua baja con más fuerza por esa parte. Yo estaba cansado y no fui.

En medio de las cascadas hay un pedrusco con la bandera de Suiza y es accesible, la única pega es que hay que llegar en barco y no estaban disponibles. Pero seguro que estar ahí arriba es sentir la fuerza de la naturaleza. Hay que tomar tiempo suficiente para sentir, notar y vibrar con este verdadero espectáculo del mundo.


ALEMANIA

Con todo este cúmulo de sorpresas agradables en un día radiante, tenía muchas posibilidades para seguir haciendo o deshaciendo camino. Así que después de un breve tiempo de meditación, decidí ir hacia el norte cruzando la frontera alemana para adentrarme plenamente en el sur de la Selva Negra con la clara intención de llegar a Freudenstadt y posteriormente a Baden-Baden.

En la Semana Santa del año 2016 realizamos un viaje por Alsacia en Francia y por Selva Negra en Alemania. Por algún motivo, quedo pendiente ver la plaza más grande Alemania como es la Marktplatz en Freudenstadt y debido a la cercanía, pues en marcha. Más tarde tenía intención de tomar un baño relajante en la ciudad balneario de Baden-Baden, pero fue misión imposible por desgracia.


SELVA NEGRA - SEMANA SANTA 2016

Entrar en la autopista de Alemania, que por cierto no tiene peajes ni límite de velocidad, es como entrar en otra galaxia o dimensión. Es imposible ir por el carril izquierdo, siendo muy exagerado claro. Cualquier coche, pero sobretodo BMW, VW o AUDI, circula a una velocidad de por lo menos 160 km/h que al pasar el ruido del motor es una pasada. Tremendo.

Posteriormente, desviarse por carreteras recónditas ya de la Selva Negra es una tranquilidad absoluta pasando pueblos pequeños una y otra vez. Freudenstadt es precioso, y la plaza principal de dimensiones desproporcionadas.

Es aquí donde dedico tiempo a tomar un café con leche demasiado cargado de café pero por lo menos la tarta Selva Negra (Schwarzwälder Kirschtorte), quita el hipo. Impresionante el sabor y quien no haya probado una delicia almena con sabor a cereza tarda. 

Finalmente anochece y el camino prosigue hacia el norte. Es aquí donde las temperaturas bajan notablemente hasta los cuatro grados negativos. Y es que en la Selva Negra hace frío de verdad entre bosques tan espesos y frondosos.

Baden-Baden es la peor ciudad del mundo para aparcar un vehículo. Está siempre plagada de gente, encima la altura de los aparcamientos es de como máxima 2’05 metros de altura. Así que el único remedio, es subir cuestas y cuestas para poder encontrar un sitio. Una putada.

Encima hay un mercado navideño, sobretodo de comida rápida con salchichas especiadas de mil formas, y no cabe literalmente ni un alfiler. Hacia tiempo que no veía a tanta gente en un mismo lugar. Sin cobertura ni datos en el teléfono, cansado de andar buscando las termas, al no encontrarlas y estar desorientado decido marcharme tan ricamente. 

No es una decepción, pero el día ya tenía cansancio encima y quería regresar hacia España. Así que sin más, autopista hasta una área de servicios de Alsacia y Francia, en este caso cerca de Mulhouse. A cenar y dormir hasta la mañana siguiente donde de nuevo los gendarmes franceses de aduanas me vuelven a parar tres años después. Muy pesados.