Distancia del día: 182 km

Tiempo: 3 horas 30 minutos 

Tipo de carretera: Nacional (N9)

Pernocta: Camping Le Relais de Marrakech


TIZI N’ TICHKA

La ruta dirige sin más tapujos hacia la gran Marrakech. Pero antes quedan algunas horas sufridas de camino, ni más ni menos hay que pasar un macizo montañoso como es el Atlas que ya aparece majestuoso delante.

El puerto que corona a 2.260 metros de altitud, el Tizi n’Tichka, conecta la ciudad imperial con el sur de Marruecos y múltiples variables de itinerarios. Hay algunas veces, en invierno, que el puerto está cerrado debido a la nieve, pero en pleno enero brilla un sol inusual y no hay rastro de temperaturas extremas.

La carretera en general es rápida y no tiene demasiadas curvas, pero por desgracia, está en obras y es un calvario recorrer todos los kilómetros porque el piso está levantado y hay que circular por mucha tierra. El viaje por tierras africanas ha finalizado con un par de golpes de piedras en diversas lunas, alguna rayada en la llanta y alguna rozadura o deterioro de pintura en la carrocería. Esto es algo inevitable y aún suerte debido a que podría ser peor.

Durante el periplo vamos dejando atrás pequeñas poblaciones rurales, algún que otro mirador y vamos a encontrar en cada curva oportunistas que venden fósiles muy bonitos con colores brillantes y llamativos. Esta actividad es más relevante en la cima del puerto, donde hay una gran oportunidad para realizar trueques con los nerviosos vendedores que buscan hacer el agosto con los viajeros. Una variante posible en las cercanías aunque también descartada, es visitar el pueblo de Telouet.

MARRAKECH

En un momento determinado y por suerte, el puerto empieza a descender y las labores de mantenimiento eternas finalizan. Estamos cerca del objetivo.

La carretera empieza a mejorar y entonces tenemos delante de nosotros una verdadera exhibición por parte de las autoridades locales de seguridad. Desconocemos el motivo y eso que preguntamos, pero durante más de treinta kilómetros, en cada cruce, intersección, rotonda y gasolinera había una pareja de policías. Algunos estáticos, otros en movimiento con motocicletas o furgonetas, diversos medio escondidos entre la maleza… así hasta llegar a Marrakech.

De la tranquilidad de los oasis del sur, lugar de procedencia, avanzamos hacia una colapsada, vibrante y extenuante ciudad imperial. Entrar en vehículo a Marrakech no es algo banal, es toda una experiencia y por suerte encontramos un aparcamiento en el mismo centro al lado de la plaza Jamaa el Fna. Bendita aplicación “park4night”. Está un poco congestionado el aparcamiento de coches, pero pagando bien hacen un hueco si es necesario bajo tierra.


Debido a que la visita a la ciudad va a ser de alguna manera rápida, a pesar de que tenemos días suficientes, decidimos hacer un free tour. El recorrido empieza también al lado mismo donde estamos y en un hotel abandonado. No es el mejor tour gratuito que hemos realizado y por tanto nada adecuado. Es más, durante una hora de reloj, el individuo y parece una práctica habitual, tuvo al grupo en una herboristería para comprar productos con la excusa de tomar un te y unas pastas. Y lo curioso del tema es que la gente compra y encima mucho.


Centrándonos un poco en Marrakech, realizamos un camino por diferentes barrios siempre bordeando la gran plaza central descubriendo lugares de interés y conociendo un poco la vida local. Como sitios destacados hay que dejar constancia de la mezquita del santo Moulay Laksour, un patrón sagrado de Marrakech. Aquí aprendemos una palabra importante en árabe, al-baraka que significa suerte. Todos estos recovecos forman parte del barrio árabe.

El guía tiene bastante prisa, aún así, menos mal, el trayecto es bastante interesante pasando por callejones estrechos, por debajo de arcos y por rutas poco transitadas. Es que la medina de Marrakech tiene diferentes barrios y cada barrio tiene las zonas comerciales, los zocos y luego las partes residenciales. Es un poco difícil de asimilar y entender el sistema de organización.

Continuamos por el barrio Mouassine, donde aprendemos un poco sobre la cultura de los baños tradicionales, los “hamman”. Son tan importantes sobretodo para las mujeres, debido a que es una oportunidad excepcional de socializar para el género femenino. La visita continúa por una mezquita y una fuente del siglo XVI, el agua es símbolo de poder y de gran importancia para la cultura árabe también.

En este punto estamos en pleno centro del gran zoco de Marrakech y solamente hay que dejarse llevar, cualquier punto captará nuestra atención.

Entre una cosa y otra, apareceremos en la madraza de Ben Youssef. Seguidamente nos adentraremos en el barrio judío, el llamado Mellah que tiene en cierta manera poca extensión y es imposible ver a un judío ni por casualidad. El barrio judío es característico por tener balcones, algo imposible normalmente en la cultura árabe debido a que la mujer debe estar de alguna manera protegida de la vista de extraños y los patios son por tanto interiores. El palacio Bahía también pasa bastante desapercibido por esta parte de la ciudad.

Hay otros barrios como el barrio Andalusí que admiramos, y salimos un poco de las murallas para ver la puerta principal de Bab Agnaou, una de las puertas que mantienen el aspecto original de entrada a la medina. Muy cerca está el palacio Real custodiado fuertemente por señores con trajes pintorescos y finalmente acabamos en la mezquita Koutoubia, omnipresente el minarete y orientador.

En definitiva, cerca de cuatro horas entretenidas pero con un guía más interesado en las propinas y comisiones de una tienda de hierbas que de verdaderamente prestar atención al viajero. Y un tour gratuito es gratis, ni cinco euros por gestión ni nada de nada. Propina merecida o no dependiendo de la calidad.


Con todo esto, la visita a Marrakech no ha terminado. Aún queda por ver el verdadero festival y lugar más determinante de la gran ciudad, la plaza Jamaa el Fna.

Un teatro al aire libre, un escenario para la imaginación. Encantadores de serpientes tipo cobras, tatuadores de henna, trileros y todo tipo de juegos al azar, músicos, vendedores de zumo o agua, restaurantes a pie de plaza, terrazas, azoteas y todo en un ambiente festivo. El mejor momento es al llegar la noche, al finalizar el día y porqué no dar un paseo en carruaje en cualquier momento. Que gran manera de acabar un viaje en la plaza más animada del mundo entero, o casi.


Información! La mejor manera de dormir en Marrakech es en un riad. Mansiones de adobe con patio convertidas en casa de huéspedes y normalmente propiedad de familias poderosas.

La noche la pasamos en un camping a las afueras de Marrakech, que por diez euros quita el sentido. El único error es cenar en el restaurante, muy caro y la comida muy decepcionante.

Que curioso conducir con todo el tráfico de Marrakech, es un estrés que motiva, que apasiona. Para volver.

Al día siguiente sólo queda con calma y tranquilidad, recorrer cerca de 600 kilómetros de una rápida autopista prácticamente sin curvas, es muy recta, hasta el puerto de Tanger Med para embarcar y volver a tierras españolas. Eso si, hay mucha niebla en algunas partes y demasiados peajes troncales que retiene el tráfico demasiado.

2.200 kilómetros recorridos en tierras de Marruecos. Todo de forma relajada, sin madrugones ni palizas. Iniciamos la marcha diariamente sobre las 10:00 horas y casi siempre en el alojamiento sobre las 18:00 horas o antes y con los deberes hechos. En total 4.500 kilómetros de viaje. Sólo queda contar los días para el segundo viaje que ya está programado. Marruecos engancha, queda dicho.

Por cierto, para salir del país los trámites de papeles son realizados por funcionarios en el mismo puerto y ya no es necesario rellenar ningún tipo de documento. Todo muy sencillo y recordar que con el carnet de España es suficiente para conducir. 


MEJORES MOMENTOS 

  1. Un recorrido por la medina de Chefchaoeun
  2. Un paseo en calesa por Meknes
  3. Una imagen de una curtiduría de Fez
  4. El mirador del palmeral del valle del Ziz
  5. Subir en dromedario en las dunas de Erg Chebbi de Merzouga
  6. Alcanzar las gargantas del Todra y Dades
  7. Entrar en la kasbah de Amridil en Skoura
  8. Ver el ksar de Ait Ben Haddou
  9. Cruzar el alto del Tizi n’Tichka
  10. Disfrutar entre la gente en la plaza Jemaa el Fna de Marrakech