Distancia del día: 160 km

Tiempo: 2 horas 30 minutos 

Tipo de carretera: Nacional (N10) y local (P1506)

Pernocta: Hotel La Kasbah


SKOURA

La matinal como siempre empieza de manera tranquila y relajada en dirección a la pequeña población de Skoura, que tiene un gran palmeral de importancia vital. Produce dátiles, ofrece generosas sombras y las hojas son utilizadas para la construcción. Así que el llamado “oasis de las mil palmeras”, es un bonito alto en el camino y una actividad recomendada recorrerlo a pie o en bicicleta.

Entre tanta belleza, a las afueras del pequeño núcleo urbano, aparece inmaculada la kasbah de Amridil. Una imagen interior de las torres aparecía en los antiguos billetes de 50 Dirham y es un verdadero imán para los turistas.

Es la kasba más famosa del país y sinceramente la más especial y bonita.

Merece la pena realizar un pequeño recorrido guiado para ver perfectamente las estancias y conocer de primera mano el funcionamiento de una kasba. El patio con árboles frutales, utensilios antiguos, la mezquita, la escuela y por encima de todo resaltar la posición con todo el palmeral por detrás. Es de pago pero tampoco resulta muy caro y el dinero está muy bien invertido.

OUARZAZATE

Seguimos muy cómodos y tranquilos con la seguridad en las carreteras por parte de policías y militares, es de agradecer. Incluso siempre antes de un control, vehículos del otro carril ya informan haciendo luces, algo ilegal pero útil. Además, la conducción por parte de los habitantes suele ser en general muy buena, respetando en gran medida todos los códigos de circulación, algo que llama la atención muy positivamente.

La carretera en toda la N10 es preciosa con las montañas del Atlas nevadas a mano derecha. El contraste y la paleta de colores es algo sorprendente. Nieve en los picos altos, montañas áridas a media altitud y palmeras más mucho secano a pie de carretera.

El siguiente destino es una gran ciudad que puede ser suficiente para comprar provisiones y que no suele ser la más destacada de esta zona del sur de Marruecos, es más bien usada para realizar una breve escala. Ahora bien, disponía de una posición estratégica de gran relevancia tiempo atrás.

Ouarzazate en este caso contiene la kasbah de Taurirt, algo más sosa y donde sólo recomiendo visitar el exterior. Optamos por hacer un pic-nic en los grandes escalones de en frente para admirar los detalles más importantes reponiendo fuerzas. No somos los únicos, así que es una sabia decisión.

La ciudad está ligada de alguna manera al mundo del cine, en efecto, hay un museo del cine en el mismo sitio y saliendo de la ciudad en dirección a Marrakech, unos estudios donde rodaron y crearon escenarios de películas de gran relevancia. Para nosotros estos aspectos no generan demasiado interés y pasamos por alto todas estas indicaciones.

En una gasolinera cercana, quitamos un poco de polvo a la furgoneta tanto por dentro como por fuera al precio de 3 €. Lavado a mano por parte de dos hombres que merecen una buena propina. En España la broma no baja de 30 € ni por asomo. La mano de obra en Marruecos es muy barata.

AIT BEN HADDOU

Si hay un sitio que posiblemente es el más bonito de Marruecos, o por lo menos está en las primeras posiciones, ese es Ait Ben Haddou. Y aún diría más, estamos en condiciones de concretar que es un lugar que forma parte de los más bonitos jamás vistos de nuestro currículo viajero.

El ksar de Ait Ben Haddou, de alguna manera traducido a castillo o fortaleza, protegido por la Unesco, es algo mágico, detenido en el tiempo. Escenario también de películas como La joya del Nilo o Gladiator cuando el actor principal es esclavo. Este espacio es imposible de recrear igual, es una maravilla.

Explicando un poco este gran lugar, en una parte del río están todos los alojamientos y restaurantes. Algunos tienen unas vistas desde las terrazas soberbias de Ait Ben Haddou. El hotel reservado tiene uno de los mejores restaurantes con una amplia terraza y hasta una zona con piscina. El mejor tajín y sopa probados en el país fueron aquí.

Para cruzar el río hay un puente en un extremo y en el otro hay que cruzar un pequeño río ayudados por jóvenes locales que piden algo de propina o alimentos. Más adelante hay camellos para dar un breve paseo o simplemente adentrarse caminando en la fortaleza por alguna de las múltiples puertas de entrada.

Tampoco hay que explicar mucho más, es simplemente pasear, mirar, pensar y encontrar un punto donde admirar toda la belleza.

Por el interior hay agradables tiendas de artesanía que dan un ambiente especial al lugar y únicamente hay que tener cuidado con los busca vidas y ya está. Está claro que este es un espacio para recordar, y dormir aquí, es seguramente la mejor alternativa de viaje para ver anochecer y amanecer.


Muy cerca y hacia el norte, hay otra kasba en ruinas y de menos opulencia como es Tamdaght, aunque en este caso la dejamos para otra visita. Al día siguiente, de la relativa calma de todos los pueblos y zona rural por donde estábamos, cambiaría al bullicio de Marrakech. Un impacto para los sentidos.