Distancia del día: 90 km

Tiempo: 1 hora 30 minutos

Tipo de carretera: Breve tramo de nacional (N13) y autopista (A2)

Pernocta: Hotel Ibis en Fes


MEQUÍNEZ

Mequínez o también Meknes, muy cerca de la vecina Fes, es una ciudad imperial de Marruecos junto a las grandes ciudades de Rabat, Fes y Marrakech. Es la más humilde y modesta, pero de todas formas, la medina es suficiente para una jornada de compras sorprendente y contiene, además, muchos alicientes más. Preparados para la primera toma de contacto con una medina colapsada, un hervidero.

El día es tranquilo en cuanto a carga de coche, así que no hay ningún tipo de prisa. Obviamos claramente dos puntos álgidos de las inmediaciones como son la población de Mulay Idrís y las ruinas romanas de Volubilis. Estamos hablando de dos lugares históricos de Marruecos pero que no consiguen nuestro interés.

Aparcamos el vehículo siempre cerca del centro principal, donde siempre hay un personaje encargado de la gestión de esta faena con peto normalmente amarillo. Negociar un precio y listo. El vehículo queda estacionado justo al lado del mausoleo de Mulay Ismail. Es aquí donde declinamos a los primeros servicios de guía.

Iniciamos la marcha atravesando los muros de la medina hacia el mismo corazón. La gran plaza El-Hedim, justo en frente de la puerta de Bab el Mansur, es el centro principal y siempre hay actividades festivas para todos los públicos. Compite con la gran plaza de Marrakech, pero realmente está a años luz del ambiente de esta última con total rotundidad.

Aún así, el complejo es de gran ambiente con terrazas con cafeterías y restaurantes, encantadores de serpientes, monos, avestruces y todo tipo de animales para realizar la correspondiente fotografía mediante una generosa propina. Es aquí donde aparecen también casi sin quererlo los buscadores, conseguidores, guías y todo tipo de individuos en busca de una propina para subsistir.


Sabías...

Siempre que encontramos tejas verdes por las medinas de Marruecos, estamos normalmente delante de edificios notables como Mezquitas, fuentes, mausoleos... es siempre una buena referencia para el viajero.


El viejo Mellah, al oeste del museo Dar Jamai, es la parte más bonita por recorrer, con calles estrechas en la verdadera medina de Meknes. Existen y conviven todo tipo de zocos normalmente ordenados por gremios y algunos hasta cubiertos. Es aquí, donde buscando el barrio judío, con la guía abierta, somos víctimas del primer guía no oficial, eramos un claro objetivo en medio de la muchedumbre. Aunque también es cierto que es necesario para alcanzar todos los puntos más notables sin dar vueltas sin sentido ni desorientarse en cada cruce.  

Visitamos principalmente los destinos solicitados, ya que pagamos, mandamos. Queremos visitar el barrio judío, famoso por los balcones, algo atípico en la cultura árabe.

Posteriormente recorremos los zocos más notables que son una verdadera maravilla para la vista y también queremos ver la curtidería de la ciudad. El olor sinceramente es bastante aceptable, nada del otro mundo y podemos ver todo el proceso de fabricación del cuero. Por desgracia no hay el colorido por ejemplo que en las curtiderías de Fes, pero la paz que reina es mucho mayor. 


Alerta! Una cosa es hacerse el tonto, y otra es serlo. El guía que en este caso es no oficial, se desvive por mostrar información. A la hora de comer, le invitamos a un bocadillo típico y compra bebida, fruta y todo perfecto. Incluso al no tener cambio me ofrece cambio de 50 € por 500 Dirham, ganando 40 Dirham. Al finalizar los servicios, le ofrezco 100 Dirham y pide más. Con esto quiero decir que cuidado al contratar guías y estipular un precio de antemano para no tener sorpresas. Igualmente debido al buen servicio me hago el tonto.

El día va avanzando y al llegar al coche negociamos un paseo en una calesa tirada por un caballo para recorrer los muros de la medina. Es imposible realizar un paseo de estas características por diez euros durante una hora en Europa. Así que adelante y a disfrutar del buen día. 

Tenemos la suerte de realizar un circuito muy agradable y entretenido por la ciudad imperial conociendo los establos y graneros que albergaban hasta 12.000 caballos. También tomamos nota de la cuenca de Agdal, un enorme y precioso lago para abastecer de agua los jardines del sultán. El camino desde luego que es muy interesante y por tanto recomendado.


La ciudad de Fes, es el punto elegido para la pernocta y para visitar una de las medinas más importantes del país por la matinal del día siguiente. Lamentablemente, y a pesar de las dimensiones de la ciudad, no hay grandes servicios para auto caravanas y decidimos dormir en el hotel Ibis, al lado mismo de la estación moderna de trenes. Es la parte nueva de la ciudad y aún a varios kilómetros de la medina en coche. Los precios son bastante occidentales y en la misma puerta del hotel aparecen de nuevo busca vidas.