TEREZÍN

Una alternativa bastante ilustrativa y pedagógica en una visita a la capital de la República Checa es llegar a la pequeña población de Terezín. Está situada en el noroeste del país a cerca de una hora de conducción desde Praga.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Terezín fue transformada en un campo de concentración y está dividida en dos partes. La denominada fortaleza grande que abarcaba el gueto y la fortaleza pequeña, que era el campo de concentración.

Obviamente un traslado a Terezín supone invertir casi una jornada entera. El tercer día de viaje fue dedicado íntegramente a tal lugar. Muy pronto sobre las siete de la mañana, salimos de Praga y regresamos casi a las cinco de la tarde, bastante agotados y con mucho frío en el cuerpo.

Vivir un escenario tan impactante con casi un metro de nieve compactada por esas tierras profundas y solitarias es difícil de explicar.


Relato integro de una jornada en Terezín aquí:

Theresienstadt

HRADCANY

En Hradcany es donde se encuentra el amplio conjunto del Prazsky hrad (castillo de Praga). El barrio de Mala Strana queda por debajo y la famosa y exuberante calle Nerudova es el principal camino para subir. Aunque una gran alternativa es coger el famoso tranvía número 22. Además de haber diferentes embajadas, es común encontrar encima de las puertas de entrada a las casas ornamentos que indican el oficio de sus propietarios. La casa del poeta Jan Neruda, con dos soles, es la más conocida.

Todo el recorrido a la colina de Hradcany ofrece una buena panorámica global de la colina de Petrín, Mala Strana y hasta del puente de Carlos.

En la plaza Hradcanske Namesti están los soldados que custodian el acceso al castillo y que realizan el largo y aburrido ritual de cambio de guardia al más propio estilo londinense. La entrada al recinto es gratuita, es como una ciudad dentro de Praga, pero para poder entrar a los edificios arquitectónicos es obligatorio pagar.

¿Qué hay dentro del recinto del castillo?. La catedral Chram Svateho Vita (San Vito) incluyendo el sarcófago de San Juan Nepomuceno, el palacio Kralovsky Palac (Palacio Real) y por último el convento Klaster Svateho Jiri (San Jorge) con la basílica Bazilika Svateho Jiri (San Jorge).

Por desgracia estaba cerrada al público la conocida como “callejuela de oro“, hoy en día preparada para el turista ambientada en tiendas de productos artesanos o de recuerdos. En su día las casas fueron habitadas por los guardas, por el gremio de orfebres y hasta por delincuentes y mendigos según la época.

El mismo Franz Kafka vivió en el número 22. Para acabar podemos contemplar la torre Prasna vez (Polvorín), situada en el flanco izquierdo del castillo visible desde un puente.

ISLA DE KAMPA

En el barrio de Mala Strana hay un rinconcito con mucho encanto y con diferentes vistas del puente de Carlos, la Isla de Kampa. De alguna manera es como un pequeño oasis de calma y tranquilidad en la ajetreada y turística Praga.

La mejor manera de pasar a la isla es a través del canal Certovka o arrollo del diablo, aunque un poco antes no puede pasar desapercibida la plaza Maltezske Namesti (Plaza de Malta). Hay varias embajadas como son la de Japón, Dinamarca y hasta Francia, compartiendo la estancia con diversos palacios antiguos y recatados.

El llamado muro de John Lennon, está justo antes de pasar a la isla y es una pared llena de graffities inspirados en la figura del artista. Es todo pleno romanticismo, belleza absoluta. Aquí es donde hay que sacar la cámara fotográfica por si no lo habíamos hecho antes.

En el otro lado del puente, pasando incluso por debajo, en la zona más situada al este de Mala Strana, sorprende la calle estrecha de la ciudad con semáforo incluido. En el final de la calle hay una pequeña terraza de un restaurante muy vistosa, con perspectiva directa del Moldava y del puente de Carlos. Si nos fijamos bien, desde el Karluv most se aprecia bien el semáforo y la calle estrecha camino de Mala Strana.

Aquí al lado está el museo de Frank Kafka, cuya curiosidad está en el patio de entrada principal, con los llamados graciosamente “dos meones de Praga”. Comprende dos estatuas de hombres completamente al desnudo con su miembro viril al aire orinando en una pequeña balsa con la silueta del mapa de la República Checa.

Además, hay un número de teléfono en el suelo que enviando un mensaje de texto a tal lugar, los figurantes escribirán en la balsa el texto apuntando con sus genitales. Esto por lo menos estaba disponible aquel año.