OPORTO

El día estaba bastante encapotado, hasta con llovizna. A pesar de este infortunio, dedicamos las horas antes de partir por la tarde a sitios de bastante repercusión para finalizar cruzando el puente Dom Luis I y acabar en las bodegas de Vila Nova de Gaia. Las vistas de Oporto y del río Duero con las barcazas de los rabelos forman un paisaje formidable.

BOLHAO Y BATALHA

La idea era visitar el mercado de Bolhao, un típico de todas las grandes ciudades pero que está en fase de remodelación y las obras impiden la visita.

Prácticamente al lado, emerge una de las calles más famosas de Oporto con tiendas y centros comerciales, es la rua Santa Catarina, una arteria muy importante. Entre los principales destinos aparecen la capilla das Almas y el café Majestic. El primero es una pequeña iglesia repleta de azulejos por todo el exterior, una verdadera delicia al lado de la estación de metro de Bolhao. El segundo es un antiguo y refinado café frecuentado por intelectuales donde degustar a precios altos cualquier producto artesanal como por ejemplo unas deliciosas torrijas.

Más bien entrando en la parte de Batalha, encontramos la iglesia de Santo Ildefonso con otra vez azulejos y el teatro nacional de Sao Joao. Esta ruta es estupenda para ir descendiendo hasta el río Duero donde existen diferentes opciones. Por la misma catedral de la Sé y las escadas do Barredo o por el funicular dos Guindais para bajar con encanto en una bajada endiablada. La entrada al funicular está en rua Augusto Rosa y termina delante del puente Luis I, siendo una gran manera de subir y bajar para personas con movilidad reducida, carritos de bebé, etc… La muralla Fernandina es otro elemento importante del barrio y en las inmediaciones del funicular.

RIBEIRA

De nuevo realizamos un breve circuito por la Ribeira del río Duero, como no. Esta vez prestamos atención al monumento del Ponte das Barcas, un memorial en bronce que recuerda a vidas perdidas por personas al intentar huir de una invasión de Napoleón en un puente unido por barcas con cables.

Por las callejuelas paralelas a la Ribeira hay estupendos restaurantes escondidos, subidas y bajadas con calles solitarios y tranquilas. En efecto es donde empiezan o finalizan, según el sentido, las escadas do Barredo. Con el mal tiempo y la lluvia incesante por momentos, es el momento de tomar algo en una terraza con vistas.

VILA NOVA DE GAIA

Una cita inexcusable es caminar por el puente de Dom Luis I hacia Vila Nova de Gaia, la otra orilla del río Duero. Es indiferente hacer la travesía por la parte superior o inferior del puente. Cruzar el río y llegar hasta la otra ciudad es siempre placentero. Los barcos descansando en la orilla de nombre rabelos, generan un entorno precioso.

Queda claro que la nueva perspectiva de Oporto es algo que puede quedar para siempre en el recuerdo. Seguramente la más radicalmente bonita de todo el viaje. Por si todo estos fuera poco, en esta otra ciudad, están reunidas todas las bodegas del reconocido vino de Oporto y hay disponibles recorridos y degustaciones de este caldo de prestigio mundial. Posiblemente Taylor’s o Croft son las más importantes.


Información! SABÍAS QUE... Portugal e Inglaterra han tenido siempre un estrecho lazo de unión. Es por esta circunstancia que muchas bodegas tiene el nombre en inglés y que en la ciudad hay cabinas de teléfono de color rojo.

La mejor manera de acabar el viaje con buena comida es en el mercado Beira Rio. Hay platos típicos de Portugal, dulces, fruta y todo a un precio que quita el sentido. Hay mesas para comer y todo está bien organizado y limpio.

Para retroceder de nuevo, existe la oportunidad de coger un teleférico para llegar a la parte alta del puente Dom Luis I y desde ahí hay transporte público como metro para llegar a cualquier destino de la ciudad. Obviamente las vistas son de nuevo geniales y el mirador del Jardim do Morro pone el broche final al viaje. Además es posible comprar una fotografía de recuerdo de la estancia en el teleférico de Gaia. Poco más queda por explicar de esta aventura por tierras portuguesas.